experiencias de papás y mamás como tú

Testimonios

El ser papá es toda una experiencia. Un mundo entero de nuevas experiencias, pero los cambios se hicieron notar, al menos para mí, con la llegada de los seis meses.

Hasta ese entonces nuestro hijo durmió en su moisés, después de los 6 meses se cambió a una cuna colecho y a partir de ahí era toda la noche tomando teta. La madre no dormía bien y tampoco descansaba en otro momento del día.

Fue entonces que decidimos hacer el acompañamiento con Natalia en el cual, durante las primeras noches, yo estaba con él en el dormitorio mientras que la madre dormía en otra habitación. Todo un desafío como padre porque pensaba que iba a llorar mucho y que no iba a poder calmarlo. Nuestro hijo en una semana pasó de tener la teta a discreción a no tener ni siquiera a la madre.

Gracias a los consejos y el apoyo de Natalia pudimos lograrlo.

Por experiencia propia puedo decir que es muy satisfactorio porque no solo se logró que durmiera solo, sino que también pude sentir que mi hijo se siente tranquilo al escuchar mi voz.

El acercamiento que tuve y la confianza que siente conmigo no lo cambiaría por nada, el solo saber que él puede estar con la madre o conmigo y su comportamiento es el mismo me reconforta.

Luciana y Alejandro (15 meses)

Cuando nació mi segundo hijo fue todo demanda desde el primer día, cada dos horas (o menos) tomaba pecho, día y noche. Fueron pasando los meses y esto no cambiaba y para mí todo era un caos: dormía con mi bebé pegado a la teta toda la noche, no logrando un descanso adecuado para ninguno de los dos. Mi marido por las características de su trabajo necesita dormir un mínimo de horas, por lo que se había ido a dormir a otra habitación. No tenía tiempo para estar con mi hijo mayor, ni momentos en familia porque el bebé me demandaba 24/7. El día giraba en dar teta y tratar de dormirlo.

Fue entonces que conocimos a Natalia. Su propuesta fue clara y segura desde el comienzo. Igual así aparecen miedos, a no poder, a que el bebé llore demasiado, al cansancio. En nuestro caso, no quedaba otra que ser yo quien realizará el entrenamiento, y Natalia siempre estuvo dándome ánimo para eso.

Desde el inicio del acompañamiento entendí que mi bebé podía llorar pero estaba tranquila porque siempre estuve ahí para contenerlo. Entendí que todo cambio implica resistencias, pero luego todo se acomoda. Planifiqué todo lo que pude, pedí ayuda a la familia para poder cumplir con la nueva rutina.

Durante el proceso, hubo de todo, cosas que fluyeron mejor de lo que había imaginado y otras que me hicieron pensar en abandonar. Natalia no hizo más que alentarme y hacerme ver lo bien que íbamos. Y eso daba el impulso para seguir un día más. Y así fue como los «primeros peores» días quedaron atrás y al día 10 del acompañamiento mi bebé y yo cumplimos al 100% los objetivos que nos propusimos. ¡No lo podía creer!

Hoy, nuestros días y noches son otros. De noche duerme solo en su cuna, algo impensado. Pero también de día es otro bebé, su humor es otro, disfruta de sus momentos de juego y de estar con otros de la familia.

Desde mi experiencia, quiero contar a otras mamás que vale la pena poder descansar toda la familia y pedir ayuda profesional cuando lo necesitemos.

Acá no tengo más que agradecer a Natalia por su paciencia, dedicación y confiar en nosotros.

Natalia y Diego (6 meses)

Con el acompañamiento en sueño nuestro hijo logró mantener una duración de sueño nocturno adecuada a su edad, ajustar el número y duración de las siestas. También mejoró su estado de humor sobre todo en las últimas horas del día, llegando de buen humor a la cuna.

Logre un destete nocturno respetuoso para él y para mí. Esto era algo que me perturbaba dado mi trabajo con guardias nocturnas y turnos rotativos.
Mateo, aprendió a disfrutar de su espacio para dormir y a dormirse sólo en su cuna (tanto en la noche como en las siestas). A su vez, prácticamente dejó de tener despertares nocturnos y cuando los tiene se vuelve a dormir sólo. También logró dormirse sólo en otros lugares cuando teníamos que salir (realizando las mismas rutinas).

A su vez como padres aprendimos cómo es el sueño en nuestro hijo, a entenderlo y a reconocer las distintas expresiones que este puede tener. A ser consistentes con los cambios y sobre todo a tener en cuenta el sueño a la hora de planificar actividades como visitas, viajes, paseos.

Natalia nos escuchó y entendió nuestras necesidades adaptando el plan de sueño a nuestra situación laboral familiar. También destacamos que durante el acompañamiento mantuvimos una comunicación diaria fluida con sugerencias en el día a día. Asimismo, Natalia nos anticipó las dificultades que podrían ocurrir en el proceso y cómo abordarlas, esto nos dio más tranquilidad y seguridad para acompañar a Mateo.

Noelia y Augusto (11 meses)